El abandono en las carreras de ultra trail: lo que pasa y cómo seguir
Nota de Opinión de Iván Zeniquel
No todos los que largan una ultra llegan a la meta. Y no es porque falte voluntad. A veces el cuerpo no da más. A veces la cabeza se rompe antes. Y otras, simplemente, la carrera te pone en un lugar donde seguir no es la mejor decisión.
El abandono no es la excepción: es parte real de este deporte.
El abandono en una ultra es más común de lo que parece. No es algo raro ni excepcional: es parte del juego. Las distancias, el cansancio acumulado y todo lo que rodea a la carrera hacen que llegar a la meta no siempre sea posible. Las razones pueden ser muchas: molestias o lesiones, problemas digestivos, deshidratación, fatiga extrema o incluso una mala estrategia de ritmo o alimentación. También pesa mucho lo mental: el cansancio, la presión y las horas en soledad pueden hacer que todo se sienta más difícil de lo que realmente es.
Después de abandonar, es normal sentir frustración o bronca. A veces pega fuerte porque uno se exige mucho y siente que falló. Pero no todo abandono es igual, ni todo depende de uno. Por eso, más que quedarse con la emoción del momento, sirve analizar qué pasó: qué se podía controlar y qué no. También es común querer “tapar” ese abandono anotándose rápido en otra carrera. Puede servir, pero si no hay un análisis previo, es fácil repetir errores. Dar vuelta la página no es olvidar, es aceptar lo que pasó y seguir. A veces cuesta, y no siempre es prolijo, pero es parte del proceso.
Una forma de mejorar para la próxima es llevar ese aprendizaje al entrenamiento. No solo sumar kilómetros, sino simular la carrera: hacer fondos largos de 5 o 6 horas, entrenar en ayunas de forma controlada para acostumbrarse a momentos donde no podés comer como querés, y trabajar la cabeza en esos escenarios. También es clave entrenar la alimentación: probar geles, bebidas, caldos, comida salada como empanadas o gomitas. No solo ver qué te gusta, sino qué tolera tu cuerpo cuando ya estás cansado. Entrenar el estómago es tan importante como entrenar las piernas. Y algo que muchas veces se pasa por alto: la cafeína. Hay que aprender a usarla, no solo para la energía, sino también para evitar que el estómago se cierre en momentos duros de carrera.
Nada de esto te asegura terminar, pero sí te da más herramientas y más tranquilidad para cuando las cosas se complican. Y en una ultra, eso hace mucha diferencia.

En Primera persona
Abandoné en Chamonix, en el UTMB 2022, la carrera que muchos consideran la más importante del mundo. No fue la primera vez. Ese mismo año, en abril, había dejado los 110 km del Patagonia Run, en PAS Coihue, con 30 kilómetros todavía por delante. Antes, en 2019, también abandoné en UTACCH, en una carrera que tenía un significado personal enorme: iba a pedirle matrimonio a mi esposa a la llegada del recorrido, pero me bajaron con fiebre después de la cumbre del Champaqui.
Cuando miro hacia atrás, hay un patrón difícil de ignorar. En momentos que para mí eran clave, cuando más necesitaba llegar, no llegué. Esa idea pesa. No es solo el abandono deportivo: es lo que uno proyecta sobre ese abandono, lo que simboliza, lo que cree que dice de uno mismo.
Después de UTMB 2022, ese peso se transformó en vacío. Durante casi dos años, nada lograba ocupar ese lugar. Seguí entrenando por momentos, probé objetivos nuevos, pero había algo que no encajaba. Como si ninguna meta alcanzara para compensar lo que había quedado inconcluso. Como si estuviera corriendo, pero sin dirección real.
Con el tiempo entendí que no todo se trata de llenar ese vacío o de taparlo con otra carrera. Porque cuando uno corre para tapar, arrastra lo no resuelto. Y eso vuelve a aparecer, más adelante o más temprano. Dar vuelta la página no siempre es prolijo ni inmediato. A veces es incómodo, incompleto, incluso forzado. Pero es necesario. Dar vuelta la página como sea no significa olvidar, sino aceptar que esa historia ya está escrita. Que esos abandonos forman parte del camino, aunque no sean los capítulos que uno hubiera elegido. Y que seguir adelante no depende de haber cerrado perfecto lo anterior, sino de decidir, aun con dudas, volver a intentarlo.
Hoy entiendo que terminar no siempre define, pero abandonar tampoco te define por completo. Lo que sí marca la diferencia es qué hacés después. Y en ese “después”, aunque cueste, siempre hay una nueva oportunidad de empezar.

