Con el final del 2025, el tradicional lugar de Allen también le puso fin a su historia. El conocido espacio de deportes y recreación ya no abrirá sus puertas. Según informó AN Allen, ya no había posibilidad de renovar el alquiler porque la propiedad entró en venta. Así, el responsable del lugar – Rubén Pieretti – decidió dejar atrás al querido club de la calle Belgrano.

Nota de AN Allen, por Diego Von Sprecher
El 31 de diciembre, Handicap Paddle Club pasó definitivamente a formar parte de ese pedacito de la historia de Allen que se recuerda con una sonrisa. De la que vuelve en forma de imágenes: un pelotazo inalcanzable al rincón donde tejen las arañas, una definición sutil en la red, un golazo al ángulo y la sobremesa de un asado entre amigos. Risas, el sudor de haberlo dado todo, la victoria y la derrota, un Gatorade bien helado, una cerveza compartida y Rubén, siempre Rubén, para que todo sea un poco mejor.
Durante más de tres décadas, Handicap fue un lugar muy querido, sinónimo de deporte, de encuentro y de amistad. Un espacio que unió generaciones, que fue recreativo y también formativo. Ahí jugaste vos, y también tus pibes. Un lugar con identidad propia, con colores, con pertenencia, donde incluso funcionó durante años una escuelita de fútbol que dejó huella en muchos chicos de la ciudad.
Rubén Pieretti estuvo desde los comienzos. En 1991, cuando Handicap abrió sus puertas, primero como empleado. En 1994 tomó el desafío de alquilar el espacio y lo sostuvo con esfuerzo y corazón hasta la última semana de 2025. El cierre llegó con la finalización del contrato de alquiler, en una propiedad que fue puesta en venta.
Handicap cerró su portón, pero no se va. Queda en la memoria de quienes pasamos por ahí, en cada anécdota, en cada abrazo después de un partido, en cada mesa compartida. Simplemente gracias, Rubén, por haber sostenido durante tanto tiempo un lugar inigualable para el deporte, para el culto de la reunión con amigos y para la vida en familia. Allen lo va a recordar siempre.







